Emma Goldman: El sueño de una anarcafeminista (Acracia 73)

Emma Goldman: El sueño de una anarcafeminista

Nació el 27 de junio de 1869, en Lituania ocupada por Rusia. Emma comenzó desde temprana edad a batallar en esta vida. Luchó contra todo lo que le parecía injusto, y contra todo lo que tuvo que padecer: el cinismo puritano, atrapado por las garras del patriarcado; y el capital, defendido por el Estado. Las primeras escaramuzas que vio fueron las de su padre, el cual fue una pesadilla desde que tiene memoria. Golpeaba y humillaba a su madre, la cual aceptaba sumisa su rol de mujer y ama de casa. Con muchos esfuerzos, a los ocho años su madre la envió lejos a estudiar a una buena escuela en Prusia Occidental. Sin embargo, su tio que la alojaba y recibía el dinero que su familia dificultosamente enviaba, decidió sacarla del colegio y robar el dinero recibido. Entró a trabajar a una fábrica en San Petersburgo a su corta edad de 13 años, viviendo la más cruda realidad que el capitalismo tenía para los trabajadores. Su padre, fue nuevamente quien le mostró todo lo que odiaba de esta sociedad patriarcal y capitalista: le había arreglado un matrimonio, asegurandole que le daban “un buen precio” por ella. Por supuesto se resistió, incluso, amenazó con lanzarse al Volga si él no desistía. Se vio obligada a expatriarse para Estados Unidos no sólo por esto, sino que también por aquellos años los judíos eran perseguidos casi en todo el mundo. En Rusia Emma vivió la dura realidad de los pogroms, que eran levantamientos masivos, coordinados o espontáneos para linchar, aniquilar, humillar y expropiar los bienes de un grupo religioso, étnico o particular de la población. En su condición de pobre y desheredada, en EEUU inmediatamente entró a otra fábrica. Allí se casó con un ruso pero al poco tiempo se separaron. Hubo un acontecimiento que para ella lo cambió todo, sacando a relucir su ímpetu flamante y fogoso para siempre. Ese evento fue lo acontecido con los mártires de Chicago, tras la protesta obrera de Haymarket. Era 1886, el alcalde saludaba en lo que parecía ser una marcha pacífica de obreros exigiendo lo justo: que cesen las exhaustivas jornadas de trabajo, y que el salario sea digno para vivir todos los días del mes.Ahí estaban los jornales, los carpinteros, los mecánicos y operarios, algunos con sus familias, algunos con pancartas. Todos estaban ahí porque creían que una vida mejor les era posible. Mas el manto negro de los eventos que iban a continuar no pudo ser previsto por sus víctimas, y los enemigos tampoco de sus consecuencias. Apenas el alcalde salió del lugar, la policía comenzó a disparar contra la multitud reunida pacíficamente. Entre la batalla contra el aparato represivo del estado americano, una bomba fue arrojada a la policía, y causó varios muertos entre los mismos oficiales. Cinco anarquistas fueron los mártires fusilados por el carnicero tribunal estatal, un 11 de noviembre en 1887, y 3 más encarcelados. Desde ese momento, rompió con su esposo, ya no soportaba la vida que la sociedad le permitía como mujer, y como obrera, y con toda la pasión de su cuerpo, decidió volcar su vida hacía una vida revolucionaria, hasta el fin de sus días.

Emma mantuvo su vida como obrera, sin embargo estudió de manera autodidacta en todo momento que le fue posible. Ella sabía que para vencer a quienes nos quieren tener vencidos, había que aprender, comprender, e imaginar nuevos mundos. Muy pronto comenzó a compartir su visión liberadora de la vida, volcando su pasión en enérgicos discursos, orados en actividades y actos públicos. Muy pronto además, comenzaría a escribir. Tras un amorío con el famoso anarquista Johann Most, al tiempo después ya estaba unida entonces junto a su <eterno> compañero Alexander Berkman, con el cual encabezarían una lucha contra el capital, la autoridad y el patriarcado que les tomaría toda su vida, y más. Además de Berkman, Emma también estaba unida junto a un pintor, componiendo su relación entre tres. Cabe destacar que esto no significó ningún problema nunca para ellos, que se amaron intensamente. Ambos, convencidos en que la acción es el motor de cambio en este mundo, y motivados por frenar las torturas, persecuciones y horribles desgracias que estaban viviendo los obreros por el capitalismo, decidieron ajusticiar a un millonario empresario, Henry Clay Frich, magnate de la industria del acero, pues fue responsable de la muerte de diez obreros durante las protestas de Hamestead Steel a manos de la patronal verduga. Su gran inconveniente era que no tenían el dinero suficiente que esta empresa requería. Había que viajar a Pennsylvania, y además adquirir armas. Siempre fuerte, siempre valiente, ella aceptó la decisión de su compañero, y quiso estar junto a él en todo momento. Sin embargo, y a muy pesar de ella y por temas meramente económicos, Berkman viajó solo a concretar el atentado. Emma Goldman incluso intentó recurrir a medidas extremas para reunir el dinero, de las cuales nos dice: “Un sábado por la noche, bajé a la 14 Street y me puse a pasear como había visto que hacían las pobres chicas que realizaban tan triste oficio“. Mas imposibilitada de negar su libertad, y su eterna soberanía sobre su cuerpo, no pudo realizar la prostitución, y tuvo que quedarse abajo del viaje.

El atentado de su compañero al empresario y asesino Henry Clay Frich dio en el blanco, pero no con los resultados esperados. Si bien lo hirió de gravedad, el bastardo pudo recuperarse tras su estado crítico. Berkman fue sentenciado a 22 años <de los cuales cumplió 14> por casi matar a un asesino, mientras que Clay Frich gozaba de su libertad con diez ataúdes de trabajadores a su espalda. Emma desde fuera de prisión organizó una ardua y larga defensa, en la que terminó explotando el sucio pus del sistema penitenciario. Fue detenida y presa en varias ocasiones, acusada de pacifista, de alterar el orden público, corromper a la mujer y demases, sin embargo nada de eso desalentaba su garra para luchar por la anarquía: libertad, fraternidad y justicia, era lo que sus sueños, deseos y acciones anhelaban. Viajó por diversos lugares de Estados Unidos promulgando la anarquía y el feminismo. Llegó a Rusia bolchevique festejando la revolución Rusa, pero se fue con el más triste pesar y arrepentimiento. Pudo rescatar a su salida “Historia del Movimiento Makhnovista”, y es gracias a esta obra que occidente conoció la represión del Ejército Rojo sobre los anarquistas del ejército Negro en Kronstadt. Organizaba conversatorios feministas donde enseñaba a las mujeres a usar anticonceptivos, cosa que, fue muy reprochada en la época. Durante la revolución Española mostró su inquietud y preocupación sobre la contrarrevolución que Stalin ejercía en la República. Murió en 1940 a sus setenta años, en Toronto, Canadá. Hoy, a casi ochenta años de su muerte y a casi 150 de su natalicio, Emma nos enseña con su mensaje de amor y lucha, de entendimiento y acción. Aquí estamos, humildes y agradecidos por tu vida, que es prueba férrea de tu voluntad inquebrantable como mujer valiente, y como anarquista comprometida con un mañana para todos, y todas.

por Diego Vásquez.

Ilustración: La Cabra.

“El sueño de una anarquista: Cada cual entrará al matrimonio con fuerza física y confianza moral mutua. Cada cual amará y estimará al otro, y ayudará a trabajar no solo por su propio bienestar, sino, siendo felices ellos mismos, desearán también la felicidad universal de la humanidad. La prole de tales uniones será fuerte y sana de mente y cuerpo y honrará y respetará a sus padres, no por que sea su deber hacerlo, sino porque los padres lo merecen. Serán instruidos y cuidados por la comunidad toda y serán libres de seguir sus propias inclinaciones, y no habrá necesidad de enseñarles el servilismo y el vil arte de asediar a sus semejantes. Su propósito en la vida será, no obtener poder por sobre sus hermanos, sino ganarse el respeto y la estima de cada miembro de la comunidad.” Emma Goldman.

emma por la cabra

 

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