Mauñimin V (Acracia DAAB) por Armin Krause

El federalismo en el Puelmapu: Mamüllmapu ka pu Ranküllmapu

El panorama político que existía en el Puelmapu es complejo, dada la conveniencia o estructura ficticia de los estados chileno-argentino, es decir, en ambos países se pinta un panorama donde el mapuche es una especie de invasor alienígena alóctono, fanático o entregado al oficio de la guerra y el pillaje. No obstante, la realidad es muy diferente, gracias en gran medida a los aportes de la arqueología, nos muestra hallazgos materiales a lo largo de las actuales provincias argentinas de Neuquén y Río Negro, habiéndose encontrado una correlación entre la cerámica a ambos lados de la cordillera de los Andes. Asimismo, si recurrimos a los testimonios de los misioneros o exploradores europeos que relatan los intercambios que se producían entre la población de la pampa y los williche del archipiélago de Chiloé, asimismo, también existe constancia de que durante la temporada de invierno y primavera los pewenche bajaban hacia el Puelmapu llegando hasta Buenos Aires.

Antes de puntualizar como se conformó en antaño el Mamüllmapu y el Ranküllmapu, es necesario una confusión de conceptos, ocupar el termino wallmapu en esta época es un error garrafal, ya que surge a finales del siglo pasado, promovido por el Consejo de todas las Tierras. A la época a la cual nos referimos se puede ocupar los Conceptos de Puelmapu (territorio del este), Fuxa Mawiza (para definir la cordillera de los Andes) y el Ngulumapu (que hace referencia a un espacio geográfico bajo en comparación a la cordillera), por ende, se pueden usar tres términos genéricos o abstractos, los cuales son puelche, mawidanche y nguluche, pero, que a fin de cuentas su uso es correcto en la medida de lo posible, ya que la diversidad cultural que se dio entre estos territorios es natural por las particularidades geográficas, el aislamiento o dispersión de familias extendidas. En consecuencia, los fundamentos que dieron origen al contexto cultural que se desarrollaría en estos tres espacios geográficos, se formaron en base a préstamos culturales de un lado al otro de la cordillera. 

La llegada de los españoles trajo un cierto número de consecuencias dispares a ambos lados de los Andes, ya que se abandonaron en gran medida la sofisticación de la alfarería, los avances de la metalurgia (cobre, bronce y oro), agricultura o crianza de animales, se abandonaron por un tipo nuevo de guerra, que en este caso no produciría los aportes culturales que décadas antes haría el Taiwantinsuyu. Evidentemente, en el Puelmapu se generaría una situación ambivalente en donde la presencia española en Buenos Aires fundada en 1536, en efecto, se diseminaría en tan sólo cinco (1541) años marcados por la guerra, la violación y la introducción de animales domésticos de origen europeo; sólo una coalición entre los Charrúas, Tupi Guaraní y Querandí (que serían puelche o pewenche) pondrían fin a la presencia hispana. Ante todo, es importante tener en claro que el área del río de la Plata sería abandonada, ya que los Tupi Guaraní se retirarían hacia la selva o el chaco, los charrúas se mantendrían en la rivera opuesta y los puelche se retirarían al interior de la pampa húmeda ampliando sus territorios de caza con la domesticación del caballo.

En definitiva, si bien el Puelmapu gozo de 39 años sin la presencia de ningún winka en la región cosa que en el Ngulumapu lamentablemente nunca se logró de forma definitiva, aunque, esto no se tradujo en un proceso de paz duradero, ya que la población de los puelche aumento con la apropiación del caballo, además, con esto aumento también el tamaño de las áreas de caza y con esto aumentaron las guerras internas por los recursos en la pampa. De ahí, en más la llegada de los españoles no sólo trajo guerra o esclavitud, también trajo la llegada de las epidemias como la viruela, el sarampión, la influenza, la peste bubónica, la difteria, el tifus, la escarlatina, la varicela o la fiebre amarilla diezmaron la población del Puelmapu que tuvo que huir mayoritariamente a la cordillera de los Andes, es decir, un área compartida por los pewenche en el norte y williche en el sur, lo que obligo a los akunche (termino para denominar afuerino) por una parte, ocupar territorios pobres en recursos, a riesgo de morir de hambre o deshidratación  o por otra establecer lógica de parentesco como ocurrió en el área cordillerana de influencia williche. Por lo tanto, no es de extrañar que la postura de los pewenche (más beligerante) haya dado como resultado que el País de las manzanas haya sido un territorio tan sobrepoblado producto de la guerra contra los hispanos, ya que era un espacio geográfico protegido (rodeado por ríos y montañas).

A fines del siglo XVI, el panorama de la guerra se inclinó en favor de los Nguluche, es decir, el odio hacia los españoles unió a las principales cabezas de guerra para que cooperaran entre sí o al menos en su gran mayoría, bajo estos parámetros, se creó la Meli Witxan Mapu que agrupaban a los Lafkenche, Nagche, Wenteche y Pewenche, mientras, que el Futa Willimapu agrupaba a los Kunkunche y Williche. Evidentemente, es necesario mencionar que en el gran territorio del sur se concentraba en gran medida la población en el Ngulumapu, no obstante, en términos de recursos militares las autoridades de la Meli Witxan Mapu parecían superar a sus vecinos de más al sur, lo que determino que las autoridades williche maloniaran a otros territorios aliados a los españoles para conseguir recursos y obligarlos a formar parte del Futa Willimapu. Asimismo, la búsqueda de alianzas llevo a los longko williche y kunkunche a la cordillera hasta llegar al país de las manzanas, ya que las autoridades de la Mayoría en Chiloé se negaron a cualquier tipo de alianza con sus hermanos del continente, hasta que llegaron al país de las manzanas, en ese punto se dice que había tanta gente en aquel territorio como arena en el mar.

Las relaciones sociales que se generaron en este Wichan mapu fueron mayormente cordiales, ya que muchos williche huyeron tras la fundación de Valdivia y Osorno en aquellos helados parajes lacustres, por ende, se hablaba un idioma común que en teoría la mayoría entendía, es decir, el Tse Süngün, además, se mantenían algunos rasgos culturalmente similares. En consecuencia, dadas estas circunstancias ahora el Futa Willimapu agrupaba a los kunkuche, williche, manzaneros y puelche, aunque, la pampa es un tipo diferente de escenario bélico distinto a un bosque, no obstante, este problema se solucionó con los caballos, además, de las lanzas largas (con punta de fierro), lazos y boleadoras que permitían matar a los ibéricos a una distancia segura. Millalikán coordino estas operaciones que dependieron del liderazgo de cada longko y sus respectivos kona, de ahí, en más una vez los españoles fueron abandonando la pampa seca producto de la guerra psicológica de los williche, es decir, torturar a los winka con lazos amarrados a sus caballos para descuartizar sus cuerpos y sembrar el miedo con sus gritos de guerra, hasta llegar a Bahia Blanca, en efecto, toda el área que va desde la pampa seca hasta el norte de la Patagonia, del País de las Manzanas hasta el océano Atlántico, un territorio enorme.

Por consiguiente, existe una situación ambivalente en el Mamüllmapu, ya que la población en este territorio no se autodenominaba puelche no mamüllche, irónicamente, se autodefinían como williche o gente del sur, ya que la difusión de la cultura williche fue muy fuerte en primera instancia en el País de las Manzanas y en segunda instancia producto de la guerra sólo se expandió con más rapidez. Asimismo, las familias o mochulla se instalaban cerca de los ríos, al igual que las ceremonias religiosas que también desarrollaban en estas áreas rivereñas, aunque, hubo rasgos de la cultura puelche que se mantuvieron como la tradición de pintarse la cara de rojo o negro en tiempos de Awkan (guerra). Sin embargo,  es complejo definir cuáles fueron los fenómenos que explican la rápida diseminación de la cultura williche en el Mamüllmapu, pero, a modo de hipótesis podríamos afirmar que las familias williche se podían constituirse con una pareja joven de unos 11 a 13 años, por ende, la población williche era joven y vigorosa, ya que los longko de los nuevos territorios que fueron demarcados enviaban solicitudes a sus familiares para que vinieran a asentarse, buscar animales o que por lo menos enviaran a sus hijos más jóvenes para que formaran familia en un territorio apto para cría o bien para la caza de animales silvestres.

La ventaja de no estar amarrado a la idea de tener la obligación de trabajar la tierra para subsistir posee sus ventajas obvias, ya que favorece el tiempo libre, tiempo que se ocupa en la guerra o en la política, dos factores que permitieron expulsar a los españoles de la pampa seca, pero, en el norte el panorama era aún mejor, ya que en este territorio se encontraba la pampa húmeda o Ranküllmapu. Sin embargo, hubo una serie de factores para que esto no sucediera de inmediato, por una parte, las guerras contra los pewenche por las rastrilladas (o el arreo de grandes cantidades de animales) y por otro, las expediciones hispanas que se desarrollan en Calbuco, Carelmapu y Maullín en los llanos (territorio williche), lo que obliga a los konas a una lucha intermitente entre las pampas y los bosques del Ngulumapu. Finalmente, luego de un par de años de malones, existieron una serie de Koyangtün (parlamentos) con respecto al destino del territorio Ranküllmapu entre las autoridades williche (Apo Ülmen) y los longko pewenche, donde se acordó que los kona williche podrían establecerse (hacer acto de presencia para mantener a raya a los españoles), dejando el libre tránsito de los pewenche, pero, con un aviso previo para evitar cualquier conflicto.

El fenómeno de migración de los mapuche del Meli Witxan Mapu se generó en forma incipiente a mediados del siglo XVII y a principios XVIII siguiendo la misma ruta de los williche, es decir, el malón o el awkan, como el trato frecuente entre la gente de la tierra y los winka, en esta época se consolida el dominio pampaneo por la cantidad de familias que se establecen de forma definitiva en el área del Ranküllmapu. Lo que determina, que el territorio bonoarense se defina como un espacio de disputa entre las autoridades criollas y las federaciones de Ülmenes que se perfilaron como las principales autoridades de la época, aunque, un ülmen en estricto rigor no es un hombre que tenga muchos recursos o animales, más bien en un longko que posee tantos hijos, nietos y bisnietos que abarcan un territorio tan grande y trasciende otros espacios geográficos, es decir, la riqueza en la sociedad mapuche se determina en lo numerosa que puede ser una familia o el linaje que esta ostenta. Uno de los primeros Apo Ülmen williche que se tiene data en el Puelmapu es Nicolás Kangapoll o Nicolás Bravo oriundo de Wichin al margen norte del Kürri Leüfü (Río Negro).

Los malones que se desarrollaban en el área Bonaerense, por lo general estaban orientados a interceptar las caravanas de animales que circulaban entre Buenos Aires y Mendoza, irónicamente, no existían en su mayor parte grandes coaliciones para estos ataques que por lo general se desarrollaban en forma particular por un longko y sus kona, es decir, pequeños grupos que actuaban en forma independiente. Evidentemente, esto irrito a las autoridades criollas, tomando acciones ortodoxas en contra del ülmen pewenche Kalilian el viejo, en represalia Kalilian el joven moloneo Lujan y en represalia los españoles mataron Tolmichilla de origen williche pariente de Nicolas Kangapoll por lado paterno, ya que su madre era de origen Tewelche, es decir, fue raptada en un malón (por eso se dice que Kangapoll media dos metros). A fines de la década de 1730, Kangapoll insta a los Ülmen williche, a los longko pewenche y a los mapuche establecidos en la pampa a buscar venganza en contra del winka, además, obliga a los Tewelche a unirse a la comitiva (a punta de lanza), para cruzar el río Salado maloneando los pueblos de Lujan (si, otra vez), Arrecifes, La Matanza y Magdalena, a tan solo siete leguas de Buenos Aires, lugar donde establecerían sus toldos. 

La prominente figura de Nicolás Kangapoll, era enigmática, ya que la mayoría de sus pares lo comparaban con Kallfüllikan (o Caupolican), el longko de Pilmayken que fue ajusticiado hace ya un poco más de dos siglos; su crueldad era un rasgo que lo identificaba con otros grandes longko como Millalikan. En efecto, en sus malones era común que los prisioneros si eran militares fueran descuartizados con lazos y caballos, además, se sabe que el destino de los niños prisioneros no era mejor, ya que también los mataban con el propósito de convertirlos en duendes que protegieran sus toldos o sus hogares, cuando el jefe de familia se asentaba. Evidentemente, el padre Strobel describió previo a un parlamento que él mismo gestiono con el capitan Cristóbal Cabral, este koyangtün (1744) perduro largamente porque todos los apo ülmenes o los longko que se pronunciaban en igualdad de condiciones, es decir, los criollos se tuvieron que adaptar a los parámetros de organización horizontal que imperaban tanto, en el mamüllmapu como el ranküllmapu. Por lo tanto, a regañadientes los Apo Ülmenes williche y longko rankülche decidieron fijar el río Salado como límite norte de su territorio, nombrando a Kangapoll como “defensor de la frontera sur”, es decir, en “teoría” sería un hacedor de paz en la pampa y norte de la Patagonia, además, de la fundación de la misión de La Concepción al sur del río Salado.

El estilo de vida trashumante que era una constante dentro del Rankülmapu y el Mamüllmapu, termino entorpeciendo el trabajo misionar; sumado a que los mismos jesuitas se entrometieron en los asuntos políticos ajenos, termino introduciendo el germen de la guerra de nuevo en la pampa, ya que en 1750 Kangapoll decidió terminar con las misiones con un malón. De ahí en más el gobernador del Río de la Plata, le escribe al Rey afirmando lo siguiente “el bautismo que más les conviene a los indios, es el de la sangre”, sin embargo, la línea del río Salado de mantiene intacta, gracias a que el grueso de la violencia se concentra al norte de este río, en 1757 los kona williche de Kangapoll deciden sitiar el fuerte de Chascumün, pero, el Apo Ülmen partió precipitadamente al Wenümapu, lo que obliga a deponer el sitio. Por otra parte, Llanquetruz, formará un Ülmanato propio, bautizado como el Ülmanato Rankülche, cuyo poder se enfocará en el rapto de animales entre Buenos Aires y Cuyo, lo que a su vez traerá conflictos particulares con los pewenche por el control de las rutas comerciales lo que traerá una serie de guerras internas que serán aprovechadas por las autoridades hispanas, para imponer parlamentos y correr la frontera.

La guerra a muerte en Chile, durante la segunda década del siglo XIX causará la desarticulación de un Wichanmapu el de Forrowe (Boroa), formado en base a alianzas con los winka y la esclavitud mapuche en el Meli Witxan Mapu, su aislamiento o las discordias los obligarían a abandonar sus territorios cerca de la costa, para radicarse a pulso de lanza en el área bonaerense que les corresponde a los ranküllche. Por ende, el joven Estado argentino establece una alianza con los Forrowechekeche para impulsar bajo el gobierno federal argentino donde Juan Manuel Rosas entre 1834 a 1835 inicio su propia campaña del desierto apoyado por los boroanos e inclusive los kona nagche encabezados por Benancio Koñoepan, por ende, pese a los esfuerzos del longko Railef de impedir el avance de las estancias argentinas en el territorio forroweche, el odio se había instalado entre los rankülche y Juan Kallfüküra lo asesino. Ya en 1840 la frontera se movió hasta Junin, 25 de mayo, Papalque, Azul y de allí al Cabo corrientes, desde 1819 hasta 1838 esa fue la ruta del ejército argentino para arrinconar a todos los indios, por ende, los forroweche a elegir a un Ñizol Longko a Juan Katxiel, su küpal lo condenara por su cooperación con el gobierno argentino, que ahora los miraba en menos, ahuyentándolos de sus toldos a balazos.

Durante estos años se conformó la Confederación de Salinas Grandes, que agrupaba a los rankülche, williche, pewenche, wenteche y tewelche, dado sus primeros éxitos militares; Juan Katxiel ofreció sus servicios, es decir, unirse a las principales cabezas de esta confederación donde figuraban Juan Kallfükürá, Panguitruz Güer, Vicente Katxiano Pincen, Valentín Sayweke, Feliciano Purrán (longko pewenche), lo recibieron para sumar fuerza y ganarle territorio al Estado argentino. Por ende, si quieren profundizar los éxitos militares de Kallfükürá y sus amigos podrán leer los artículos anteriores sobre la Confederación de Salinas grandes donde se profundiza adecuadamente todos estos acontecimientos que concluyen con la traición de Katxiel a Kallfüküra en 1872, en ese mismo año este longko es asesinado por su propio hermano por su traición a la confederación quien había apoyado a su familiares y amigos en momentos sumamente complejos. Posteriormente, la Zanja de Alsina que pretendió mantener los malones a raya sería comparada con la muralla China, por sus proporciones gigantescas. De ahí en más, la Conquista del Desierto de Roca en tan sólo seis años termino con la Confederación, las familias mapuche que no fueron asesinadas terminaron en depósitos de indios, ocupados para la servidumbre o en reservas concentradas en Neuquén.

Armin Krause.

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